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El ritual del café

  |   Punta del Cielo, Uncategorized, Vida y café

 

Desde el amanecer, hasta el último momento del día el café nos acompaña, nos despierta, nos seduce.

El café es un bálsamo en los momentos complicados, un postre en la sobremesa, un ritual que celebramos a diario.

El café es mucho más que una bebida, es un regalo diario. El café puede y pierde en su aroma.

Ese momento entre abrir los ojos y realmente despertar, que sólo sucede después de la primer taza de café, puede ser para algunos, un micro segundo apresurado y para otros, todo un ritual mañanero.

Hay quienes llegan a la cafetera todavía con un ojo cerrado y el primer trago les da la fuerza suficiente para abrir el que faltaba, correr a la regadera y salir acelerados a cumplir con sus actividades cotidianas.

Hay quienes dejan todo preparado desde la noche anterior para que sea la cafetera quien se encargue de hacer el trabajo y el olor de un delicioso café llegue deslizándose hasta las sábanas y sea el más sutil y aromático despertador. Para entonces, salir casi flotando de la cama y volver a ella con las noticias del día y una taza humeante de delicioso café, y así comenzar el día de la mejor manera.

Hacemos el ritual todos los días, unas veces con calma y disfrutando de cada trago y otras, tan apurados que terminamos con alguna quemadura leve de lengua, pero es un hecho que todas las mañanas le damos los buenos días al mundo con un delicioso café.

El café, también participa en las juntas interminables, la sobremesa, los encuentros con amigos y hasta las noches de películas.

Hay quienes jamás podrían concentrarse ante un teclado sin una buena taza de café a un lado, para algunas personas, la comida no termina hasta que la taza de café está vacía.

El café es compañero, es testigo, es seducción y tentación. El café se piensa, se anhela, se disfruta.

¿Cómo es para ti?



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